QUE VIENE EL LOBO
El lobo siempre viene a
llenarse los columelares con nuestra sangre; luego, para ocultarlo todo, se
inventa otra “Leyenda Negra”
Cuando se tiene tan grande
miedo y este miedo no se puede controlar, las personas se vuelven tan,
tremendamente, cobardes que pueden llegar a cometer actos, aparentemente,
heroicos.
A los pepeístas del P.P. no
les preocupa que los asesinos estén en sus casas –si les preocupara…-, no les
preocupa que el I.P.C. esté más o menos alto, que continúen las colas –menos-
en la Seguridad Social, que haya fallecido la soldado española Idoia Rodríguez
en Afganistán, que en lo que va de año hayan muerto dieciséis mujeres víctimas
de la violencia marital, que…, no les preocupa porque todo esto es España; lo
único que les preocupa es volver a perder las elecciones (su tremendo miedo, su
pánico cerval) porque eso les impediría seguir cohechando nuestro suelo:
Marbella, Telde, Mogán, Palma de Mallorca, Caso Eólico en Gran Canaria, etc.; y
para evitarlo llegan a cometer actos de tan soberana hipocresía sanedrítica (su
aparente valentía) como el plato único con el que cada día intoxican a los que
incautos lo prueban: ahora se llama De Juana Chaos.
El día en el que el
fundamentalismo islámico se cebó, cobardemente, entre nosotros, gracias a la
valentía aznárica de ir a las Azores a oliscar los “eructos” de lo peor de la
espalda de Bush; los sanedritas del Partido Popular no tuvieron reparos en
culpar a E.T.A. –siento repugnancia, auténtico asco, al escribir estas siglas-
porque eso les “garantizaba” el éxito electoral del día 14-03-2004; después de
ese luctuoso día once del mismo mes y año, que en honor a la eficacia y sentido
de la responsabilidad de las F.S.E. estimo que conocían. ¡Qué falta de
escrúpulos.
¡Qué sería de estos pepeístas si no
existiera E.T.A.! ¿De qué hablarían?
El heroísmo aznárico no
escondió su desvergüenza al liberar, en iguales condiciones, cediendo a las
inconfesables exigencias de los terroristas etarras, a Miguel Sarasqueta,
condenado por asesinar a tres policías; Sabino Álava García; Esteban Nieto,
condenado por haber matado a veintiún españoles; Patricio Goyeneche; Santiago
Díaz Uriarte y así hasta más de un centenar; con esa valentía que hay que tener
para no mirar de frente a quien le ha elegido.
La única vez que mostró su
firmeza este Indíbil fue durante el secuestro de D. Miguel Ángel Blanco, y lo
mataron, ¿mereció la pena? Que responda la pretensión de adalid.
Estas exigencias jamás
fueron reconocidas por el Partido Popular.
Otras heroicidades se
llaman Mercado de Valores, Prestige, Yakolev, españoles asesinados por la
soldadesca estadounidense, a cuyo jefe, el Presidente que Vds. eligieron fue a
aventarle los efluvios de sus “eructos” y un largo y sangriento etcétera; por
no hablar de la chiquillada de Perejil, o del enriquecimiento prevaricador de
alguna galería de arte. Sólo por decir algo.
Pero hay más gestos de
auténtica valentía aznárica, algunos encolerizarían al mismo D. Francisco y sonrojarían
a los trasnochados Ramiros y Onésimos: airear las intimidades de la casa en la
vecindad, o lo que es igual, no tener “pantalones y cosas de hombres” (Miguel
Hernández) para corregir en su casa lo que miserable aventa en eras foráneas:
declaraciones de José María –con perdón- en EE. UU. el año que perdieron las
elecciones, desacreditando a su País; y las irracionales “razones de Estado” de
estos tribuales, pretendiendo resolver en las puertas de nuestras embajadas –¿a
quién les han consultado? Debe ser a los que dijeron “Si” para ir a Irak- lo
que no han sabido ni siquiera plantear en nuestro Parlamento.
Para conseguir su objetivo:
atenazar al Parlamento y con el la palabra, recuérdese la sesión del miércoles,
día 7-03-2007, los herederos de aquel inquisitorial fanatismo ideológico
dejarían morir –otra vez- a D. José Antonio, sólo –y no es poco- por satisfacer
las ambiciones que no pudieron alcanzar en la legitimidad de unos comicios.
Todo ello con el apoyo
explícito o el silencio connivente (según convenga) de los Padres de la
Iglesia; hijos –quiero creer que sólo apostólicos- de Segura y de Gomá y Tomás.
Lo triste de todo esto es
que hechos como estos, a esta laya, los mueven a risa.
F. KINTANA RUIZ
LOS PORTALES (ARUCAS), 5-03-2007